lunes, 13 de mayo de 2013

(falsa) Primavera


Verde.

Esa es la diferencia crucial que separa el invierno de la primavera. El verde. Mientras a lo lejos muchos escriben sobre hornos abiertos nosotros buscamos cerrar la nevera.
Podría ser peor. Antes el congelador estaba abierto.
Mejoramos.

Pero tampoco seamos injustos: este color, así como aquí es, no lo encontraríamos con los hornos de Valencia. Esta lluvia continua tiene su razón de ser (autoayuda). Sin duda tanta agua es necesaria para sentirse en medio de un bosque incluso en la más ínfima avenida.

Una cosa sí hemos aprendido, un comportamiento gracioso que muchos critican y tan importante que también nosotros, aún siendo extraños todavía, hemos adoptado: la locura que se siente al ver el sol. Incluso la temperatura es algo fácil de ignorar. Pero el sol, cuando el sol sale, el verano se respira, aunque estemos a 10 grados. Por eso todos nos volcamos en los parques, nos tomamos un helado, dejamos la chaqueta en casa, usamos las gafas de sol (atuendo de lujo) y salimos.

Ahora tenemos casa nueva, nuevos rincones que descubrir y que explotar. Nuevos proyectos. Recordaremos con cariño el invierno y mentiremos mirando el calendario y afirmando que huele a verano.

Eso es: huele a verano.




Fotografía de Ultrich Strauch