sábado, 18 de octubre de 2014

Los límites de la inmortalidad

Sé cómo es el día a día sin ti,
pero no una vida entera.

Tengo mucho miedo de perderte en el tiempo.

jueves, 10 de julio de 2014

Contrariedades

Ayer fue noviembre,
Y hoy julio parece que abril se acerca.

Contra todo pronóstico patrio cierro las ventanas.
Días de paz en el tedio irresistible del tormento.

viernes, 12 de julio de 2013

El gazpacho de Aquisgrán



Tranquilo todo el mundo. No. No me dedico ahora a hacer fotos de comida. Simplemente traigo una idea para combatir los días de (moderado) calor sin gastarse un dineral.

Soy un amante incondicional del gazpacho. Es mi sustento en verano. Bebo litros y litros. Y es que cuando hace calor uno pierde el apetito y el gazpacho existe justo para poder alimentarse y refrescarse sin sentir que tu estómago va a explotar en pedacitos.

Aquí, por supuesto, no hace el calor de Valencia. Aquí el estómago no te explota comas lo que comas porque no pasamos de los 28 grados, pero si que hay días donde el calor agobia y no tienes idea de qué llevarte a la boca. Sin embargo hacerte un gazpacho es bastante caro, además de que el sabor no es el mismo, partiendo de la base de que los tomates de aquí mucho mucho sabor no tienen. Los pimientos pueden llegar a costar hasta 5€ el kilo, los tomates (buenos) rondan los 3-4€ el kilo y luego está el problemón del aceite de oliva. Aceite español no hay en casi ningún sitio, todo es italiano, y el problema no es su origen sino su coste: un riñón.
Así que si sumamos todo esto el gazpacho andaluz se podría considerar un manjar en estas tierras. Un capricho.

Por ello me puse a pensar qué podría cocinarme, algo fresquito y sano que tener listo en la nevera, que sea a su vez barato, y que obviamente me guste.
Aviso a todo el mundo que si no os gusta el pepino esta no es vuestra solución. Pero si os gusta tanto como a mi aquí tenéis la receta de una sopa fría de pepino:

Para 1L:
_ 2 pepinos holandeses (de los alargados)
_ 1 yogur 0%
_ miga de pan
_ 1 diente de ajo
_ 1 cucharada sopera de vinagre blanco
_ aceite de oliva virgen (a gusto)
_ sal (a gusto)
_ perejil para decorar

ELABORACIÓN:

Pelamos los pepinos, los troceamos y los metemos en un recipiente grande. Ten en cuenta que ahí vas a triturar todos los ingredientes: tiene que caber todo y a la vez no salpicarte. Añadimos el yogur, el diente de ajo (yo le quito el centro) y la miga de pan que hemos empapado con el vinagre. La sal podemos añadirla ahora o al final. Trituramos todo. Si es necesario añadimos un poco de agua.
Una vez la sopa lista seguimos triturando añadiendo poco a poco el aceite. Con esto vamos a conseguir que el aceite emulsione y vamos a obtener una sopa homogénea y más fina.

Deja que se enfríe bien en la nevera y ya tienes tu plato listo.

Por si algún andaluz me está leyendo seré claro: No, no es lo mismo. Pero ayuda a salir del paso ;)

Guten Appetit!!

miércoles, 3 de julio de 2013

Diario de a bordo


3 de julio de 2013. 
Bufanda y té verde en mano. 
15 grados. 
Lluvia incesante.

Todos siguen llamándome Verano.

Firmado: Otoño.





viernes, 28 de junio de 2013

Integrationskurse Aachen

Hola a todos!

Hace mucho que no escribo y es porque voy algo liado... y la razón es el alemán y todas esas consonantes que ya, por fin, cobran sentido!

Hemos sabido de una información muy pero que muy valiosa. Aprender alemán no sólo es difícil, sino caro. Es un idioma que necesitas aprender con la ayuda de un curso o un profesor que te explique la gramática. Para los de las lenguas romances es un idioma completamente distinto, y ese apoyo es necesario. Así que si vas a venir a Alemania y te planteas aprender el alemán por tu cuenta, olvídalo.

En Aquisgrán hay varias academias de idiomas que te ofrecen cursos de alemán: el centro de la universidad (Sprachenzentrum), la academia Inlingua, la academia Volksschule y la academia Sprachenakademie son las que yo conozco.

Personalmente no os recomiendo hacer el curso en la universidad: el curso no está bien estructurado, el nivel no es claro y en mi caso concreto el profesor hablaba todo el rato en inglés. No tiene ningún sentido aprender alemán así.

De ahí me fui directa a la Sprachenakademie, donde actualmente estoy aprendiendo y estoy muy contento. Pero vayamos por partes y os explico bien en qué consiste eso del Integrationskurse.

En esta academia hice mi primer curso intensivo, un A1 que corresponde al módulo 1. El nivel A1 se aprende en un mes, con cuatro horas de clase de lunes a viernes. El precio en esta academia, como en las demás a excepción del centro de la universidad, es bastante elevado. Se paga no por nivel sino por módulo, y no todos los niveles corresponden a un solo módulo, como es el caso del A1. El nivel A2, por ejemplo, se estructura en dos módulos, dos meses (módulo 2 y 3), ya que el A2 se estructura como A2.1 Y A2.2. Tener un nivel A2 nos va a supone casi 1500 euros, y aún no tendríamos un nivel aceptable para defendernos en la calle o en un trabajo.

Con esto a lo que voy es que puede ser muy caro tener un nivel aceptable de alemán. Supongo que por ello existe el Integrationskurse, que es un programa del gobierno alemán para que los inmigrantes aprendan el idioma. Gracias a este programa el gobierno asume el 70% del coste del curso en la academia. No es un centro estatal quien te ofrece aprender el idioma, sino que la misma academia hace cursos especiales donde la financiación corre a cargo del estado.

Esto existe hasta el nivel B1, que es el nivel con el que se considera que uno ya puede entender y expresarse en los casos más cotidianos. Con un B1 se puede trabajar, ir a la escuela, etc.

No hay ningún requisito especial para obtener esta financiación, lo único importante es que, a diferencia de los cursos que pagas tú mismo, estos cursos son 100% presenciales. Esto es que no puedes faltar a menos que tengas un justificante. Pero también os digo que en un curso intensivo donde cada clase dura 4 horas faltar es una tontería, así que la presencia obligatoria no es ninguna obligación absurda.

Aquí os dejo los enlaces correspondientes a la academia y a la información del Integrationskurse, y espero que a alguien le sirva de ayuda! Obviamente de esto no se hace publicidad, pero es bueno saber que existe y que podemos beneficiarnos de programas así.


http://www.spraachen.org
http://www.spraachen.org/integrationszentrum/

lunes, 13 de mayo de 2013

(falsa) Primavera


Verde.

Esa es la diferencia crucial que separa el invierno de la primavera. El verde. Mientras a lo lejos muchos escriben sobre hornos abiertos nosotros buscamos cerrar la nevera.
Podría ser peor. Antes el congelador estaba abierto.
Mejoramos.

Pero tampoco seamos injustos: este color, así como aquí es, no lo encontraríamos con los hornos de Valencia. Esta lluvia continua tiene su razón de ser (autoayuda). Sin duda tanta agua es necesaria para sentirse en medio de un bosque incluso en la más ínfima avenida.

Una cosa sí hemos aprendido, un comportamiento gracioso que muchos critican y tan importante que también nosotros, aún siendo extraños todavía, hemos adoptado: la locura que se siente al ver el sol. Incluso la temperatura es algo fácil de ignorar. Pero el sol, cuando el sol sale, el verano se respira, aunque estemos a 10 grados. Por eso todos nos volcamos en los parques, nos tomamos un helado, dejamos la chaqueta en casa, usamos las gafas de sol (atuendo de lujo) y salimos.

Ahora tenemos casa nueva, nuevos rincones que descubrir y que explotar. Nuevos proyectos. Recordaremos con cariño el invierno y mentiremos mirando el calendario y afirmando que huele a verano.

Eso es: huele a verano.




Fotografía de Ultrich Strauch

domingo, 3 de marzo de 2013

Desayunos contra la tristeza

Quién nos iba a decir que lo que nos amargaría la estancia no iba a ser ni el frío, ni el idioma, ni la lejanía, sino un choque cultural que nadie se esperaba: encontrar un piso de alquiler.

El 1 de abril nos tenemos que marchar de este piso de ensueño, y encontrar un rincón como mi ventana está siendo una tarea imposible. Nadie nos avisó y nosotros no prestamos demasiada atención: la lógica aquí se derrumba y la obviedad pasa desapercibida.

¿Quieres alquilar un piso en Alemania? No es problema, pero no tiene cocina y tú tendrás que hacer toda la instalación. Quizás tenga cocina, pero tienes que pagarme entre 1000 y 2000 euros porque yo la compré nueva al mudarme aquí. O quizás la cocina no es problema, pero yo he puesto el laminado en todo el piso, así que espero unos 400 euros de reembolso. Obviamente ningún piso tendrá muebles, a no ser que el actual inquilino te venda los suyos porque no los necesite.

¿Y el propietario qué dice? No se sabe.

Hemos incluso pensado que no existe, puesto que sólo el actual inquilino hace la entrevista, apuntando nuestros datos en una lista con infinidad de nombres.

La suerte se presenta sólo si encuentras a una persona que deje su piso durante X meses; una estancia en el extranjero, un erasmus, unas prácticas. Esa persona te alquilará su apartamento con todas sus cosas, y así tú podrás gozar de un espacio sin tener que comprar desde el hornillo hasta la lámpara del comedor, pasando por lavadora, frigorífico, etc. Pero claro, te pasarás estos años saltando de un piso a otro, esperando tener suerte con las fechas para no terminar pagando algunos meses dos alquileres.

Y es entonces, con la suerte dándonos la espalda, cuando todo se te cae encima. Es entonces cuando el clima pesa como un yugo sobre los hombros, y más que el frío lo que se añora es no ver ese intenso color azul en el cielo. Y el idioma se complica, porque todos los anuncios están en alemán, con palabras que google translate no consigue descifrar. El juego de encontrarle la lógica a ciertas frases traducidas pasa de gracioso a insoportable, y las frases repetidas por teléfono anunciando que eres extranjera, que no hablas bien el idioma y preguntando a tu interlocutor si habla inglés se vuelven asquerosamente automáticas. Y te das cuenta de que tus amigos y tu familia están muy lejos. De que salir a tomar un café con los tuyos para despejarte no es una posibilidad, de que el cine no lo entiendes, de que todo es ajeno a ti.

Por eso intentamos no escatimar en caprichos que hagan del día algo maravilloso, y nos preparamos desayunos contra la tristeza.